El Citroën C3 de primera generación (2002–2009) reemplazó al Saxo con una silueta redondeada y alta que priorizaba el espacio interior y la visibilidad. Su carrocería monovolumen compacta, la variante descapotable Pluriel y una gama de motores nafteros y diésel HDi lo convirtieron en un superutilitario popular en Europa y Sudamérica.