Ford lanzó el Fusion para Europa en 2002 como un monovolumen urbano de segmento B, construido sobre la plataforma del Fiesta Mk5 pero más largo, ancho y alto. Se fabricó en Colonia (Alemania) y se ofreció con motores de gasolina 1.25, 1.4 y 1.6 y diésel TDCi 1.4 y 1.6, con cajas manual y automática. Ford lo presentó como un vehículo de actividad urbana que mezclaba rasgos de hatchback, monovolumen y SUV. Se produjo hasta 2012, cuando fue reemplazado por el B-Max.