La versión pick-up del Defender clásico fue la herramienta de trabajo por excelencia de granjas, servicios públicos y expediciones: cabina de dos puertas y caja de carga abierta sobre el chasis de escalera, en distancias entre ejes 90, 110 y 130 (esta última también como Crew Cab de doble cabina). Compartió con el resto de la gama los motores diésel y bencina de cada época y la tracción total permanente.