El Renault 4 (1961-1994) fue la respuesta de Renault al Citroën 2CV: un auto sencillo, robusto y práctico, con tracción delantera, suspensión independiente de largo recorrido y un gran portón trasero que lo convirtió en uno de los primeros hatchback de gran serie. Se fabricó en más de una docena de países y superó los ocho millones de unidades. En Francia y España se le conoce como 4L (el «cuatro latas» español) y en Sudamérica como R4 o «Renoleta».