Con su segunda entrega, el sedán adoptó un enfoque notablemente más dinámico, juvenil y agresivo que la marca promocionó abiertamente como el "Volvo más travieso" de la historia. Esta iteración no solo perfeccionó su comportamiento en curvas, sino que se convirtió en un hito tecnológico global al estrenar el sistema City Safety con detección de peatones y frenado automático completo.